A mediados de curso tuve un brote en la piel de la cara que me produjo estar en alerta. Este brote fue fuerte aunque anteriormente ya solía tener la piel con algún signo de los que os comento después.

Tenía rojeces, quemazón, granitos, tirantez… Unos me decían que era deshidratación y otros la famosa rosácea.

Algunas cremas no me hacían nada, sino todo lo contrario: me escocían y no conseguían rebajar el problema.

Lo mejor que pude hacer, por esta razón, es ir al dermatólogo.

Nada más abrir la puerta de la consulta, me miró, le señalé mi cara sin decir palabra y dijo: «tienes rosácea». Pensé: «lo que me faltaba». Pero bueno, tiene tratamiento. Me dijo que la rosácea me iba a acompañar bastante tiempo puesto que es una enfermedad crónica que afecta la piel y a veces los ojos. En mi caso, en estos momentos, no es grave y lo puedo atenuar.

Entre los cuatro tipos de rosácea que hay, la mía es de tipo 1: enrojecimiento facial. Se enrojece con facilidad, tiende a ruborizarse y sufre quemazón, tirantez y sequedad.

Aún así mi piel hace lo que le da la gana: la zona T es grasa, los pómulos están secos y tirantes con rojeces, deshidratación… Ya lo voy combatiendo con las indicaciones que me dio la dermatóloga y ahora puedo aplicarme cremas que no son específicas de tratamiento para la rosácea.

Estas son las cremas que me mandó y me salvaron la vida:

Kelual DS de Ducray

Está especialmente indicada para las pieles irritadas y sebo-escamosas. Alivia las irritaciones y elimina las descamaciones de la piel del rostro.

Se utiliza 2 veces al día, mañana y noche, aplicada después de la limpieza rutinaria. El tiempo de duración lo marca la dermatóloga.

Una vez que ya han desaparecido los signos de enrojecimiento y escozor, se pueden aplicar otras cremas que tengamos pero siempre, y es importante, que interactúen acorde a nuestra piel. Si la piel reacciona con rojeces, hay que retirarla.

Se presenta en formato de 40ml y su precio es de unos 12€. Se encuentra en farmacias y parafarmacias.

Rubialine crema SPF 50 de SVR

Es una crema de alta protección específica para las pieles sensibles y reactivas con tendencia a rojeces. Alivia el enrojecimiento y el calor en las pieles con tendencia a ello.

Su aplicación es la misma que las demás cremas solares. Se aplica antes de la exposición al sol, extendiendo una cantidad homogénea en la cara y renovando frecuentemente. Se debe evitar la exposición solar entre las 12h y las 16h que es cuando más peligroso es el sol.

En mi vida diaria la crema solar es obligatoria, haga sol o esté nublado, llueva o nieve, haga o no haga aire.

Ya me lo dijo mi dermatóloga: “Ponte protección solar tooodos los días por la mañana”.

Se presenta en formato de 50ml y cuesta unos 28€. Se encuentra en farmacias y parafarmacias.

Pero no queda solo en la cara, sino que además me salieron granitos en la espalda por la zona de las cervicales. Y como no me puedo estar quieta, granito que noto granito que intento quitar. Así que otra vez al dermatólogo. Lo que me mandó fue tan resolutivo que he repetido. Paso a hablaros de ella:

Genocután de Genové

Es un gel dermatológico indicado para la higiene diaria. Es antiséptico y elimina los malos olores corporales causados por la actividad deportiva u otras actividades físicas. Es de PH 5.5 y protege las defensas naturales de la piel.

Desde la segunda aplicación desaparecieron los granitos ¡milagro!

Su formato es de 500ml y cuesta unos 10€. Se encuentra en farmacias y parafarmacias.

Si os aparece cualquier signo que no os parezca normal en la cara o cuerpo y tenéis dudas de qué producto utilizar, acudid raudos al dermatólogo. Vuestra piel os lo agradecerá (frase que no me cansaré de decir).

Muchas gracias por leer este post y espero vuestros comentarios!!