Dra. Dermatóloga al rescate

A mediados de curso tuve un brote en la piel de la cara que me produjo estar en alerta. Este brote fue fuerte aunque anteriormente ya solía tener la piel con algún signo de los que os comento después. Tenía rojeces, quemazón, granitos, tirantez… Unos me decían que era deshidratación y otros la famosa rosácea. Algunas cremas no me hacían nada, sino todo lo contrario: me escocían y no conseguían rebajar el problema. Lo mejor que pude hacer, por esta razón, es ir al dermatólogo. Nada más abrir la puerta de la consulta, me miró, le señalé mi cara sin decir palabra y dijo: «tienes rosácea». Pensé: «lo que me faltaba». Pero bueno, tiene tratamiento. [...]